¿POR QUÉ LA APUESTA POR EL PLEBISCITO PARA REFRENDAR LA PAZ?

Si el cronograma se mantiene y la firma del fin del conflicto se da en marzo del próximo año, los colombianos serán convocados a las urnas durante el primer semestre del 2016 para que refrenden o rechacen los acuerdos de paz que se logren con las Farc.

Luego de varios análisis y discusiones en torno a diferentes alternativas, a las cuales no fue ajena la mesa de negociación de La Habana, el Gobierno optó por apoyar una reforma de la figura del plebiscito, que, a juicio del Ejecutivo, hace más flexibles sus parámetros y, por lo tanto, la puesta en marcha.

Esta figura está dentro de los mecanismos de participación ciudadana que contempla la Constitución de 1991, pero tal y como está concebida se requeriría de por lo menos 16,8 millones de votos para conseguir el efecto refrendatorio.

Aunque durante los últimos meses el Gobierno estuvo estudiando otras alternativas, esta semana oficializó su intención de apoyar –con mensaje de urgencia– las modificaciones del mecanismo del plebiscito planteadas en un proyecto de ley estatutaria radicado en el Congreso por el partido de ‘la U’.

Si bien este instrumento está planteado para refrendar lo que se acuerde en La Habana, y según la agenda de diálogo este debe ser acordado en la mesa de negociación, hasta el momento las Farc no han hecho pública su postura.

La guerrilla, desde el inicio del proceso, ha defendido la Asamblea Nacional Constituyente, con la cual ha coincidido –salvo algunas diferencias– el expresidente Álvaro Uribe, pero a la que el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos se ha opuesto.

Para socializarles a los negociadores de las Farc el contenido de la reforma del plebiscito, una delegación de congresistas viajó a Cuba la semana pasada. Aunque es tan solo un primer acercamiento, los mismos legisladores aseguraron no haber encontrado un ambiente abiertamente hostil sobre el tema.

“Esperamos que, antes de que termine el primer semestre del año entrante, los colombianos puedan acudir a las urnas a votar a favor o en contra de los acuerdos de paz”, le dijo a EL TIEMPO el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo.

El consenso político que se requiere para sacar adelante esta reforma parece estar consolidado. Santos se ha reunido con los jefes de la Unidad Nacional y delegados de la Alianza Verde, partidos que apoyan la iniciativa. Incluso ha buscado acercamientos con la oposición del Polo y el Centro Democrático, pero las mayorías están aseguradas.

El autor del proyecto, el copresidente de ‘la U’ Roy Barreras, afirmó que “el mecanismo de plebiscito es simplemente el instrumento para hacer realidad el derecho de los colombianos de ir a las urnas para decidir sobre la paz”.

La reforma constitucional que impulsa el Gobierno en el Capitolio para implementar la paz establece que, antes de que cualquier acuerdo pueda entrar en vigencia, los colombianos deben pronunciarse sobre si están o no de acuerdo con lo que se pactó para cerrar más de cinco décadas de guerra.

Por eso, el Ejecutivo decidió comenzar a trabajar en la reforma del plebiscito y así estar preparado para, que, cuando se firme la paz, se disponga del mecanismo con el que el fin del conflicto se refrendará.

De hecho, el propio Santos ha sido categórico en que cualquier cosa que se acuerde en La Habana tendrá que ser aprobada por la ciudadanía. Es su compromiso.

Hace unos meses, el Congreso aprobó hacer un referendo para validar los acuerdos de paz el mismo día de elecciones, pero ante la falta de avances en La Habana esa ley resultó inútil.

Los cambios de la figura

El Gobierno quiere garantizar el trámite expedito en las urnas de lo que se someta a refrendación ciudadana, por lo que decidió acudir al plebiscito para que la ciudadanía responda en una sola pregunta si está o no de acuerdo con lo suscrito en Cuba: “Sí o no”.

El senador de ‘la U’ Armando Benedetti, coordinador ponente del proyecto en el Congreso, explicó que la votación se haría un solo día y se eliminaría el requisito del voto obligatorio, contemplado en un principio por el proyecto de Roy.

“Los mecanismos de participación que existen actualmente no han funcionado, por lo que buscaremos la mejor forma para que los colombianos le den legitimidad al proceso de paz”, enfatizó Benedetti.

Un cambio clave es que se modificará el umbral requerido para tramitar este mecanismo. Actualmente, según la Ley 134 de 1944, se requiere “la mayoría del censo electoral” para su aprobación, lo que hoy sería un poco más de 16,8 millones de votos.

La intención, en principio, es eliminar ese umbral y que la suerte de la paz se defina por la mayoría de los votos depositados en las urnas.

El jueves habrá audiencia pública sobre el tema en el Congreso y la próxima semana comenzará el debate en comisiones primeras conjuntas.

Lo que busca el Gobierno es que el 16 de diciembre, cuando termina el periodo legislativo ordinario, este proyecto esté aprobado por el Congreso y pase de forma inmediata a control previo de la Corte Constitucional, lo que es necesario por tratarse de una ley estatutaria.

A raíz de esto, pero respetando la autonomía del alto tribunal, el Ejecutivo les solicitó a los magistrados que –en la medida de lo posible– den prioridad al estudio de ese proyecto para que pueda estar listo en los primeros meses del 2016 y así el presidente Santos pueda sancionarlo para que entre en vigor.

Los descartados

Los otros mecanismos que se contemplaron para la refrendación de los acuerdos de paz fueron el referendo y la consulta popular, descartados por el Gobierno debido a lo exigente de los requerimientos para llevarlos a cabo.

El jefe negociador del Gobierno en La Habana, Humberto de la Calle, ha sido enfático en que lo que importa es que exista un mecanismo que dé legitimidad y brinde garantías a todos los sectores.

“Los mecanismos vigentes tienen enormes riesgos y dificultades, y tenemos que afrontar esa realidad”, dijo De la Calle.

El Gobierno es consciente de que tiene mayorías para aprobar la reforma del plebiscito, pero también sabe que necesita realizar una campaña pedagógica –en la cual ya trabaja– para socializar lo acordado en Cuba y así garantizar que la ciudadanía sepa lo que votará en las urnas, cuando el otro año se convoque la refrendación de la paz. El camino es el plebiscito.

La ruta
Los pasos del plebiscito para la paz

1. La ley

Se debe aprobar un proyecto de ley en el Congreso, el cual ya existe y con mensaje de urgencia, lo que acortará su trámite.

2. Revisión

Aprobado el proyecto, este debe ser revisado por la Corte Constitucio- nal, pues se trata de una ley estatutaria.

3. Sanción

Si la iniciativa supera la revisión del alto tribunal, esta pasa a sanción presidencial y se puede ejecutar.

4. Acuerdo

La única forma para aplicar la ley de plebiscito es que en Cuba se acuerde que esa será la forma para refrendar.

Farc piden curules directas en Congreso

La delegación de las Farc en La Habana anunció este sábado que, una vez haya un acuerdo de paz con el Gobierno, esa organización espera ejercer una participación activa en política por medio de un movimiento, el cual tendría asignación directa de curules en el Congreso durante dos períodos.

Así lo aseguraron las Farc por medio de un comunicado leído por la guerrillera alias Victoria Sandino.

En este explican que conformarán un movimiento político “con plenos derechos para todos y cada uno de sus integrantes, incluida la asignación directa de curules en el Congreso de la República durante al menos dos períodos, así como en asambleas departamentales y concejos municipales en lugares de comprobada presencia e influencia por iguales períodos”.

Este propósito de las Farc hace parte de una serie de propuestas que incluyen tanto el campo económico como el social; de acuerdo con esa organización, estas garantizarían el fin del conflicto armado, la reconciliación nacional y la construcción de una paz duradera.

En el marco de esas propuestas, la guerrilla aseguró que también espera que se garantice la “protección constitucional frente a la extradición de cualquier integrante de la organización”.

Además, dijeron que debe haber una “solución confiable” en el tema de justicia especial para la paz, la cual incluye atender los derechos de las víctimas del conflicto.

En este punto, dijeron que se deben garantizar “procesos organizativos sociales” en los que se les permita a sus integrantes acceder a trabajo digno, salud, seguridad social y vivienda.

En el campo económico, la delegación de ese grupo armado que negocia la paz con el Gobierno en La Habana manifestó que hay que desarrollar economías de carácter asociativo y comunitario que permitan mejorar las condiciones de vida de la población.

De igual manera, la guerrilla manifestó que estas propuestas estarán incluidas y desarrolladas en 10 iniciativas que presentarán a lo largo de este ciclo de diálogos en La Habana y que buscan garantizar la construcción de la paz.